Cuando hablamos de evaluación autentica inmediatamente
nos viene a la cabeza de que se trata de un proceso confiable, justo,
verdadero, en fin una serie de características que nos permiten hacer un juicio
positivo o negativo del sujeto u objeto en cuestión.
La evaluación autentica conlleva una serie de
características para que esta se produzca, que al final de cuentas procura la formación del
individuo y la toma de decisiones en función a los resultados. Para que halla una verdadera autenticidad en la
evaluación es pertinente que los estudiantes en este caso estén plenamente
consciente del proceso de evaluación, lo
que este persigue, los criterios del mismo, que asuman lo que realmente
persigue la evaluación, esto puede ayudar al proceso ya que los estudiantes
conocerán cual es su nivel de avance.
La evaluación autentica según Perrenoud, 1999 “se define como la
capacidad de actuar eficazmente dentro de una situación determinada, apoyándose
en los conocimientos adquiridos y a otros recursos cognitivos”. Lo que pone de manifiesto es que la
evaluación autentica no persigue meramente los conocimientos acumulados durante
el proceso, va mas allá, busca determinar que tanto han asumido los estudiantes
esos conceptos y como pueden estos traducirlos a la solución de problemas
reales, cotidianos.
Por tanto la evaluación autentica conlleva al
cambio de paradigma en el proceso de enseñanza, ya que los estudiantes deben
asumir con un grado mas de
responsabilidad y conciencia todo lo aprendido durante el proceso y esto se
traduciría a un aprendizaje significativo.

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